Si son sus ojos marrones, pero también la forma de mirar, esas enormes pestañas y las veces que llega a parpadear cuando estamos frente a frente, abrazados, como si nos atáramos para no poder huir, ¿pero huir de que?, de la tentación de tu boca, de tu respiración en mi cuello y tus pulsaciones sobre mi, todo eso es lo que me llama a ti y me vuelve loca. Tan loca como para irme a cualquier sitio de tu mano y prometer un por siempre con intención de cumplirlo.
